jueves, 31 de marzo de 2011

Ensalada de frutas. Hoy: Cereza y Kiwi


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Este cuento cambió de título varias veces. Nació llamándose "Por una sonrisa", que si bien alude al tema del relato no era el nombre que se merecía. Después se llamó "Para ver a Charia" y con ese nombre se publicó por la web en Imaginaria y en un manual. Ese nombre tenía que ver también con el tema, claro, y con los protagonistas que en ese momento se llamaban Charia e Izú porque son dos nenes guaraníes. Y finalmente quedó como Cereza y Kiwi, que es como se publicó en editorial e.d.b. Este último me parece el título más simpático, más entrador y el más adecuado, creo, para los más chicos.

Este es el boceto de cómo imaginé al principio que serían Cereza y Kiwi, pero en la editorial querían algo un poco menos caricaturesco:


Así quedaron en el libro:



Y como el encargo era un libro para los más chicos, con mucha imagen y texto reducido, tuve que podarlo de palabras. El texto se redujo, quedó lo esencial. La podada le hizo bien.

Cereza fue cambiando:





Kiwi también:






Acá uno que deseché y ahora me arrepiento porque el que hice en su lugar nunca me dejó conforme:


Y el boceto y dibujo final de Kiwi con su papá:





Cereza y Kiwi en la biblioteca de Teddy, Glowinski' Library, en Polonia:



lunes, 28 de marzo de 2011

GOGOLeando II

En este link un interesante comentario sobre las adaptaciones en literatura y sobre Un capote de pimera y La nariz andariega publicado en el blog de Julianas Editoras:
http://julianaseditoras.blogspot.com/2009/09/las-adaptaciones-y-la-literatura-con.html

GOGOLeando: versión historieta (añejas, inconclusas)


Hace una punta de años, cuando ya me habían deslumbrado los cuentos de Gogol, intenté hacer historieta con ellos. La primera fue con La nariz del que hice una versión libre, una historia circular, pintada con acrílicos. Acá van algunos cuadros donde se ve al barbero Ivan cuando encuentra la nariz en el pan:

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Y acá cuando sale a deshacerse de la nariz:


En esas imágenes me basé para dibujar después a Ivan en la versión a teatro para La nariz andariega, pero en blanco y negro, collage y photoshop:



En aquella época prehistórica también intenté con El capote, pero la historieta quedó en bocetos a lápiz. Acá unas imágenes de cuando el protagonista le lleva el capote viejo al sastre para que lo arregle:


Y esta cuando el sastre le prueba el nuevo capote:


Esas imágenes tuve en cuenta para los dibujos de Un capote de primera de 2009:


A estas ilustraciones de las piezas de teatro las hice con mucho blanco, muy despojadas intentando dar la apariencia de un escenario con una escenografía. El espacio que le dejé alrededor también refiere a los grandes espacios de la geografía rusa.

GOGOLeando


Lo que más me gusta de Gogol es la observación que hace de las conductas humanas y lo que hay de absurdo en sus historias. Tengo conmigo desde hace mucho un libro chiquito y muy ajado, de páginas ásperas y amarillentas, una edición económica del Centro Editor de América Latina, El capote, que además de ese cuento tiene La nariz y Diario de un loco. Los tres cuentos me gustan mucho. Los leí y los volví a leer varias veces, sobre todo El capote y La nariz, por placer y para adaptarlos hace unos quince años a historieta y más recientemente a teatro. Esta versión la publicó en 2009 Editorial Crecer Creando con ilustraciones mías.

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Acá el texto de contratapa que explica brevemente de qué tratan estas adaptaciones:
"En El capote y La nariz, cuentos de Nicolai Gogol, se dan cita lo grotesco y lo fantástico.
Didi Grau ha transformado las desventuras de un humilde oficinista a la caza de un pequeño sueño y la increíble desaparición de una nariz, en la materia de dos divertidas piezas teatrales. A través del juego con las rimas, el humor y el diálogo disparatado de los presentadores, la autora nos ofrece dos obras en las que lo trágico se atenúa para dar lugar a la comicidad y, por qué no, a la ternura."


Los presentadores y la rima son dos recursos que me ayudan a contar la historia y a decirlo con humor, sobre todo cuando se trata de adaptar un cuento a teatro y principalmente en relatos como los de Gogol.
Acá un pasaje de La nariz andariega en el momento en que el Mayor Kovalev acaba de perder su nariz y la descubre de repente en la cara de un hombre uniformado:
Mayor Kovalev (Al público.)
¿Qué hace la muy asquerosa?
¿Ahora se volvió pomposa?
¡Se viste la muy obtusa
con sombrero de pluma
y pantalón de gamuza!
¡Y, por si fuera poco,
la muy taimada
lleva al costado una espada!
¿Qué es esto, mi Dios?
¡No entiendo nada!

(Se esconde de nuevo tras el árbol y se asoma para observar.)

Presentador
El hombre uniformado camina hacia la iglesia.

Presentadora
La nariz no es suya, es de otro hombre.
¿Será una nariz con amnesia?


Los presentadores resumen de manera fresca algunos pasajes densos del cuento y tienen lugar además para decir algunos disparates.


Hice estas versiones a teatro para compartir con otros el placer que me produjeron los cuentos de Gogol y para difundir si fuera posible la literatura que para mí vale la pena conocer.
Recomendado a partir de nueve años.

Para los docentes, en la web de la editorial encontrarán una guía didáctica para trabajar con el libro. El link es: http://www.crecercreando.com.ar/

viernes, 25 de marzo de 2011

En la luna: los actores


Foto de los protagonistas de la historia lunar: a la izquierda Luna, una especie de títere que hice hace muchos años y a la derecha el trapecista, mi juguete preferido.

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A la hora de dibujarlos, a Luna la embellecí un tantito y al perrito trapecista lo hice crecer de tamaño.

miércoles, 23 de marzo de 2011

En la luna


Si me preguntaran a qué edad apunta "¿Y la luna dónde está?" diría que es por sobre todas las cosas un libro para que comparta un adulto con un niño a esa hora tan especial, la de irse a la cama, hora de la luna, hora de los sueños.
Abajo muestro algunos comentarios sobre el libro que aparecieron en distintas publicaciones. Estas reseñas me sorprenden gratamente mostrándome con otra mirada, no ya la mía, mi creación.

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Carina Curutchet en la web de Jitanjáfora:
"¿Se preguntaron alguna vez dónde está la luna en esas noches tan negras como la boca de un lobo?" Así comienza esta historia. Con un interrogante con el que todos los lectores podemos identificarnos: ¿quién no se ha hecho preguntas antes de dormirse, arropado bajo las colchas, mirando el techo, el cielo, la ventana, y mucho más allá?
La respuesta es una historia de ésas que se cuentan para endulzar los sueños y abrir la imaginación. Para que pensemos en la luna, algo tan lejano, como en "alguien" parecido a nosotros. Quizás una chica coqueta a la que le gustan los vestidos blancos. Quizás, una aventurera a la que le gusta pasear por las noches.
¿Y la luna dónde está? es un libro-álbum. Las ilustraciones y las palabras se resignifican mutuamente y permiten que el lector construya el sentido de este poético relato leyendo y mirando.
Las imágenes se destacan por sus colores, sus formas geométricas y, principalmente, por su textura, ya que es posible percibir la materialidad de la pintura, lo que le agrega un valor artístico que contribuye a estimular la sensibilidad estética de los lectores.

Rogelio Demarchi en el suplemento cultura de La Voz del interior:
La noche no sólo implica el reinado de la luna; también es el momento indicado para que alguien le cuente un cuento a quien se está por dormir. Y esos cuentos se guardan en la memoria como tesoros y, con el tiempo, pasan de boca en boca porque es ley contar el cuento que nos contaron.
Sobre esa idea descansa este bello cuento de Didi Grau: una prima le contó que hay noches sin luna porque a veces la pobre se queda dormida. Y eso no es todo. Dice la prima que la luna es una mujer que gira en el cielo impulsada por un trapecista. Un cuento maravilloso que hay que aprender para después poderlo contar.

Raquel Loiza en el suplemento de cultura de La Nación:
En ¿Y la luna dónde está?, el poético texto y las ilustraciones a pastel con predominio de apagados azules y verdes, que dialogan al unísono,logran una bella y sugestiva historia cíclica, que plasma con justeza "los misterios que depara la noche"...

sábado, 19 de marzo de 2011

Sigo en la luna


Navegando por internet me encontré con un blog donde una docente, Cecilia Arturo, cuenta su experiencia de lectura de "¿Y la luna dónde está?" con chicos de 3°. De esta manera supe que a Joaquín, por ejemplo, las imágenes del libro más que gustarle lo enojaron. Me encantó enterarme de las reacciones de los chicos frente al libro. Lo pueden ver en este link:
http://infancialiteratura.wordpress.com/2010/08/27/al-pasar%E2%80%A6-con-buen-peso-literario/#comments

miércoles, 16 de marzo de 2011

En la luna


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Coincidiendo con estas noches en que hubo cielo de luna gigante pienso en mi libro "¿Y la luna dónde está? que publicó en 2008 Ediciones del Eclipse pero se empezó a gestar varios años antes. Me costó mucho encontrarle la vuelta. Hubo muchos cambios en el medio, en las ilustraciones y en el texto. Me fue complicado desde el principio porque si bien tenía algunas imágenes ya volcadas al papel con color y todo hechas a partir de muñecos-juguete (la luna y el trapecista) que me gustaban, no sabía qué contar con ellas, no tenía ninguna historia. Después se me fueron ocurriendo historias y con ellas más imágenes, pero esas historias no me convencían. Hasta que me metí para adentro y busqué y de a poco me fui acordando. Me acordé de que cuando yo era una nena que le tenía mucho miedo a la oscuridad y me quedaba a dormir en lo de mi prima, cuando estábamos en la cama ella me contaba cuentos que me hacían más dulces los sueños. Y ese clima usé para el relato: tranquilidad, quietud, y es lo que más me interesó plasmar, la atmósfera de paz, quizá con la idea de que esa paz tranquilice a algún niño a la hora de dormir. Sería muy lindo saber que es así. Pero me conformo con que el libro despierte algo, que ya es bastante pedir. Este cuento es en principio una explicación fantaseosa de cómo hace la luna para estar en el cielo, para subir y para bajar. Y si no me equivoco, las leyendas de los pueblos antiguos surgieron para explicarse de alguna manera el mundo, los fenómenos naturales, etc., porque saber cómo, aunque sea una fantasía, tranquiliza.



Esta imagen de Luna durmiendo se perdió con otras dos cuando los mandé a un concurso antes de que me publicaran el libro, así que hice otra distinta porque alguien me dijo que lo que para mí era una almohada, lo rosa, parecía un pie o algo así.

Esta Luna durmiendo es la que quedó en el libro.

Esta es la primera que hice de Luna arreglándose frente al espejo para salir. Medio feucha. Después hice esta que se perdió junto con las otras dos en el exterior:

Y esta es la que quedó finalmente en el libro.



Y este boceto de paisaje lunar dio paso al que sigue, que es una de las ilustraciones que más me gusta del libro, y el texto que le corresponde: Hasta que rodando sin rodar, caminando sin caminar, aparece suspendida en lo más alto del cielo, pero se mueve. Y desparrama luz como si fuera nieve.
Y cuando nos vamos a dormir, ella continúa iluminando, silenciosa, durante toda la noche, por si quedara alguien despierto.



Esta es la primera versión de Luna saliendo:

Y esta otra, casi idéntica pero menos sombría, es la que quedó:



Dos de las ilustraciones en la muestra de ilustradores de libros para chicos que se organizó en la Fundación Osde en 2010: